No hay que juzgar un libro por su portada, es la mejor frase que podría describir la fachada de este restaurante. Un poco inseguros, nos atrevimos a entran por las angostas escaleras que nos condujeron hasta la estancia principal, para finalmente darnos cuenta que era la mejor decisión que habíamos tomado para almorzar ese día. Ambiente
Comida y bebida
La atención parte con un pisco sour como aperitivo por parte de la casa, acompañado con pan y una variedad de salsas. Otro punto a favor de la buena atención.
En realidad no miramos la carta, el objetivo era claro: reineta a la mantequilla con papas fritas. Y es que nos dirigimos al puerto con ese único propósito. Decidimos acompañar el plato con alguna cerveza artesanal y ante la recomendación entregada pedimos dos Cerveza Del Puerto en sus variedades Rubia y Barba Roja.
Buena cerveza, de buen cuerpo y sabor. La cerveza acaramelada destaca por su complejidad en el paladar y notable grado alcohólico. La comida llega pronto y es de todo nuestro agrado: una porción contundente, la reineta fresca cocinada a la mantequilla y para nada seca, hartas papas fritas, papas de verdad y no aquellas congeladas que se suelen servir. El festín termina con un bajativo por cuenta de la casa.
Precios
Reineta a la plancha: $5200
Cerveza del puerto: $2200
Cerveza del puerto: $2200




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